Belsay ha muerto?
Poco queda de lo que la creó, ni yo soy la misma, ni mis circunstancias, ni tampoco la gente que la conoció y amó. Nada queda de eso, ni los sentimientos puros ni el dolor desgarrador… todo se ha diluido en un magma de desidia, lejanía y decepción. El tiempo todo lo cura, todo lo “destruye”… y todo lo renueva. Porque Belsay ha muerto, pero yo sigo aquí. Sin saber muy bien quien soy ahora, pero sabiendo quien ya no soy.
Este ha sido un año de exorcismos… mis fantasmas me abandonan, o mejor, por fin los echo, consciente, entera, algo aturdida y nostálgica, porque ¿quien será Belsay sin sus fantasmas?, pero los echo, lo noto. Por fin los esfuerzos conscientes que no han surtido efecto en años dejan paso a una sensación de tranquilidad, de certeza, que no por buscada deja de ser extraña…. Se van…. Lo acepto y no lucho por retenerlos. ¿Retener a unos fantasmas?, pues si, sé que lo he estado haciendo para no tener que enfrentar este momento.
Dejo a la poesía con su nueva luz. Con otras musas y otros versos pero con su intensidad intacta. Un bálsamo en el que depositar alguna creencia de futuro que me amarre en nuevos puertos. Aún creo, pero hay que vivir la vida. Si algo de Belsay persiste, seguirá siendo por ti.
Dejo caer mi última lágrima por la luna…son raras las noches sin luna. Oscuras y algo fantasmagóricas. Hay quien dice que sigue impertérrita en su lugar, pero yo no puedo verla. Intento creer en lo que no veo y echo de menos su resplandor, pero tendré que aprender a iluminarme con la luz de las estrellas. 

Me quedo con lo bueno, con la 


























omingo en el concierto, después de unos dos años, volvi a ver al chico que tanto había insistido en conocer a mi amiga... me impacto ver cuan cierto era lo que yo había dicho sobre sus similitudes con mi









